Las carreteras en Mongolia se podrÃÂan clasificar en asfaltadas o sin asfaltar. Quizás la clasificación serÃÂa mejor si dijéramos con agujeros o sin agujeros, pues es lo que determina la velocidad del coche. Una vez que entras en las praderas, puedes trazar una paralela al camino y evitar los molestos baches, siempre que lleves un buen vehÃÂculo y un buen guÃÂa-conductor que sepa orientarse en las marañas de caminos que se entrecruzan.
Si cogÃÂa el tren a Mongolia hoy, tardaba ocho horas más que al dÃÂa siguiente. ¿Cómo puede ser si la vÃÂa es la misma? Al llegar a la frontera de Naushki y esperar durante 281 minutos, empecé a entender. Todo lo que hicieron fue trasladar el vagón por todas las vÃÂas hasta que quedó convertido en un tren de ¡un sólo vagón!.
Llegué a Irkustk de noche, a pesar de que, como pone en mi billete, son las tres de la tarde”¦ en Moscú. Tras 84 horas en tren, a través de más de 5000 kilómetros, habÃÂa entrado en Asia, y me encontraba en la capital de la mÃÂtica Siberia. Realmente me daba igual. Mi cabeza occidental llevaba ya un par de dÃÂas soñando con una buena ducha y una cena sin el movimiento del tren.
Por fin estaba en la mÃÂtica estación Yaroslavsky a punto de montarme en el tren 140 con destino a Vladivostok. Eran las doce y media de la noche, una hora un poco inconveniente para salir, pero con la ventaja de que, según el billete, me dejaba a las tres de la tarde en Irkutsk. AllÃÂ, tras cuatro dÃÂas de viaje, iba a parar a estirar las piernas.



