Kunming es la capital de Yunan, una de las provincias con mayor diversidad étnica del país. También es donde el Real Madrid hizo la pretemporada, y todo el mundo te habla de “Laur”, el famoso 7 pronunciado a su manera; es su problema de confundir la “r” y la “l”. Si Raul fuera chino se cambiaría el nombre por otro más fácil de pronunciar.
El moderno metro de Guanzhou (antes Cantón) te transporta del expreso que la une con Hong Kong, a la caótica estación central de donde sale el viejo tren hacia Guilin. Es otro más de los ejemplos de las dos Chinas que todavía conviven. Una vez allí, el autobús que te lleva hacia Yangshuo te mete en la China rural que desde niño te imaginabas,
Al llegar a Hong Kong te sorprenden el orden, la limpieza, que las mismas caras que antes no te entendían, ahora hablen inglés y que además no escupan (este mérito hay que apuntárselo al SARS), que no haya bicis por la calle… y que vuelves a ver grafitis por las paredes.
Shanghai era una parada técnica en mi camino hacia el sur. Una forma de partir el viaje en dos jornadas menos maratonianas, pero con la dificultad de que al llegar a la estación de tren debía enfrentarme al reto de conseguir billete hacia Hong Kong en medio de la semana de la fiesta nacional. Era cuestión de aplicar el protocolo “conseguir billete en China”.



