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Escrito por Nacho el 17 de mayo, 2012. Archivado en Crónicas de Nacho

La sola mención de la palabra polinesia evoca la imagen de playas blancas, rodeadas de cocoteros que se inclinan sobre aguas cristalinas, vahines sonrientes danzando sensualmente, y hospitalidad capaz de amotinar tripulaciones para resistirse a abandonar estos parajes. Para mí añadía la dificultad de poder visitar las Islas de la Sociedad, la peculiar región francesa, sin dinamitar el presupuesto del viaje, pues es uno de los destinos más caros del planeta.

Escrito por Nacho el 11 de mayo, 2012. Archivado en Crónicas de Nacho

Los días de Fiji iban a ser una parada para descansar y planear lo que nos quedaba de viaje. Los caprichosos ciclones los convirtieron en días de incertidumbre y stress, sin saber si íbamos a poder ir a la isla. Nuestro siguiente vuelo salía de allí, así que teníamos que llegar fuera como fuera. Cuando intentábamos encontrar asientos en los vuelos que empezaban a salir, la señora de la aerolínea nos mostraba fotos de Nadi inundada, y nos repetía que no era buen momento para ir a las islas. Por si fuera poco, otros viajeros que consiguieron asientos en un vuelo anterior al nuestro, llegaron al aeropuerto y les denegaron el embarque al haber overbooking.

Escrito por Nacho el 28 de abril, 2012. Archivado en Curiosidades y cajón de sastre

Las antípodas, el lugar donde las personas están boca abajo, al revés que nosotros. Esa es una de las primeras cosas que te vienen a la cabeza cuando piensas en el otro lado del globo. Después de pasar unos meses por esos lugares, uno se olvida de las bromas fáciles y queda sorprendido por la cantidad de cosas que son verdaderamente diferentes a las de nuestro lado del mundo.

Escrito por Nacho el 22 de abril, 2012. Archivado en Crónicas de Nacho

Uno de los atractivos de viajar por Nueva Zelanda es que en unos pocos kilómetros el paisaje puede variar mucho, con lo que siempre hay cosas nuevas. En la isla norte le toca el turno a los volcanes, a la fruta kiwi, y a la presencia humana. Tras muchos kilómetros con muy poco tráfico, en la isla norte se nota que en el país vive gente, y que al conducir son muy impacientes con los vehículos lentos, pegándose a la parte trasera del vehículo. Como si con eso se pudieran subir las cuestas más deprisa.